Hoy mis padres me han contado una historia. Me han hablado de un maravilloso viaje. De un castillo en el sur de Fuerteventura. De una corte encantadora...
Me han dicho, que erase una vez, mi padre llegaba a la habitación del castillo, fatigado porque su corazón enfermo no aguantaba la distancia de ésta al resto de las salas, ya que el edificio estaba construido con partes bajo tierra y un sin fin de escaleras y pasillos interminables y que un rey gallego llamado Pablo les cambió de aposentos a pesar de tener el castillo preparado para recibir a una tropa de cincuenta foráneos sin borrar su amable sonrisa de la boca.
También me han dicho, que erase otra vez, un señor que mantenia el castillo en orden, dirigia a un ejercito de McGivers por el día, y por la noche se convertia en un magnífico pianista que traspasaba la barrera mágico-temporal de las doce de la noche...y saludaba con la mirada a dos asturianos que se encontraban al fondo del salón animándoles a bailar "agarraos" como hacía años que no hacían...
Me hablaron de Loana, una chica que reinaba en la recepción y que parecía una princesa. Me hablaron de playas blancas, de tierras negras, de flores, de mesas repletas de manjares, de música, de sol, de calor, de sonrisas....de sentirse como en casa...
Mis padres me han hablado de profesionalidad. Quizá porque saben que su hija trabaja en esto del turismo observaron con más mimo cada detalle. Pero os digo una cosa: mis padres son unos viajeros natos. De esos de Agencia de toda la vida, de los que van orgullosos con sus bonos y billetes aéreos metiditos en el sobre de tela con velcro.
Y a inmigrantes digitales ni se acercan, por eso perpetúo esta impresion en "el sitio ese en el que escribes" como llaman a mi blog, por peticion suya. Y me siento orgullosísima de poder dejar aqui este viaje. Puede que quizá mi pasión por este mundo venga de ellos. Me han hablado de Brasil, Peru, Thailandia, Paris, Londres, Nueva York... si algún dia digitalizo todo los contenidos que podrian producirse con sus historias, escribiría un e-book que sería un best viewer...
Asi, que con este post, traslado al hotel y a su personal las palabras que mis padres me han regalado hoy con tanta ilusión y agradecimiento. Con 67 y 65 años, hacía tiempo que no les veía tan bien y tan encantados con unas vacaciones. Por encima del destino, ha trascendido el trato personal. Me han hablado más del cariño y la profesionalidad de la gente del hotel, que de los paisajes de la isla, y esto, sinceramente, es muy dificil de conseguir por un establecimiento de alojamiento. Y más, en temporada alta.
Ellos me han pedido por favor que le envíe un mail al director de dicho hotel (me han traido la tarjeta y todo) para darle las gracias, y he pensado que utilizar este, mi medio, podria ser una buena forma de hacerlo.
Asi que gracias a Pablo Pérez Sintes, Director del Hotel Ambar Beach, de Fuerteventura, por haber conseguido que las vacaciones de mis padres hayan sido, sino perfectas, muy felices.
Gracias.


